Claudia Marsicano, Premio UBU 2017, in R.OSA 10 esercizi per nuovi virtuosismi, Teatro di Cles (Trento)

Essere amata e amare, recitare è un atto d’amore








Claudia Marsicano, Premio UBU 2017, in R.OSA 10 esercizi per nuovi virtuosismi, di scena giovedì 18 aprile ore 21, al Teatro Sociale di Valenza nell’ambito della rassegna “Morire dal Ridere”.R.osa è un invito a osare, a danzare, a piacersi, senza quella pesantezza culturale che imprigiona le forme in un modello. “Claudia Marsicano afferra tutta la leggerezza, la libertà e la dirompente voglia di scommettere sulla propria, ingombrante fisicità con una performance di vertiginosa bravura”


‘R.OSA’ o la irónica reflexión sobre el cuerpo femenino de Silvia Gribaudi
Una coreógrafa y performer italiana lleva el sábado, 1 de junio, a la sala Hiroshima una propuesta que habla de las mujeres y sus cuerpos, con ironía e irreverencia, a partir de las evoluciones de una única intérprete.
La coreógrafa es Silvia Gribaudi, una artista diferente que, por lo que dicen los críticos, es tan adicta a lo que algunos considera feo como a la ironía. De ahí trabajos como la performance que veremos el sábado, interpretada por Claudia Marsicano.
¿Acaso la artista que veis en escena (Foto: Eleonora Radano) no se parece a la que pensabais que sería la protagonista de un espectáculo de danza y movimiento? Pues posiblemente la culpa sea de las ideas preconcebidas que han arraigado en vuestro cerebro…
Porque sí, R.OSA es una performance en el que una mujer de formas redondeadas que parece salida de un cuadro del pintor colombiano Fernando Botero (el del Gato de la Rambla del Raval), desafía tanto a la gravedad como los prejuicios del público, presentando a los espectadores y espectadoras sus ejercicios de virtuosismo.
Sí, quizás pensaréis en Jane Fonda y sus clases televisivas de aeróbic. Y no os equivocaréis mucho, pues ha sido una de las fuentes de inspiración de una coreógrafa que analiza con rigor e ironía el papel que se ha asignado a las mujeres y a sus cuerpos a lo largo de la historia.
¿Es esto una revolución en escena? ¿O quizás es solo un desafío que nos invita a superar nuestros límites o los límites que nos han dicho que teníamos?